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¿Qué hacer para evitar reacciones alérgicas?

Una reacción alérgica es una respuesta más o menos rápida y exagerada del sistema inmunitario a determinadas sustancias (llamados alérgenos) que fueron previamente inhaladas, ingeridas, tocadas o introducidas por vía parenteral en el organismo y provocaron su sensibilización.

Por un lado, existen factores genéticos que predisponen a ciertas personas a desarrollar estas reacciones de sensibilidad; por otro, factores ambientales desencadenantes de tales reacciones, que consisten en una serie de alteraciones inflamatorias de la piel y las mucosas.

En las personas con predisposición genética a las alergias, las sustancias sensibilizantes (alérgenos) inducen la producción de anticuerpos contra ellas. Estos se encuentran fijados en la superficie de ciertas células de la piel y las mucosas, y circulan por el torrente sanguíneo. Cuando la persona establece un nuevo contacto con el alérgeno, éste interacciona con el anticuerpo y se desencadena la reacción alérgica, que implica la liberación de sustancias químicas (como la histamina por ejemplo), que son las causantes de las manifestaciones características de las reacciones alérgicas.

Enfermedades alérgicas más frecuentes

Rinitis alérgica

La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal. A veces, viene acompañada de conjuntivitis alérgica, que se manifiesta con enrojecimiento de las conjuntivas, lagrimeo y picazón ocular.

Las señales de la rinitis alérgica son:

  • Picazón nasal: también puede picar el paladar, los ojos y los oídos.
  • Estornudo repetitivo: la persona llega a estornudar alrededor de quince veces, sintiéndose agotada.
  • Secreción nasal: puede ser totalmente acuosa, como la clara del huevo, o bien amarillenta, verdosa o verde-amarillenta.
  • Obstrucción nasal: puede ser parcial o completa; en este último caso, la persona se ve obligada a respirar por la boca, experimentando sequedad y ardor en la garganta. Además, la misma obstrucción impide que las secreciones se eliminen por la vía nasal anterior, por lo que éstas se deslizan por la parte posterior de la nariz, dando lugar al “catarro nasal posterior descendente”. A veces estas secreciones se acumulan, otras veces son expectoradas o deglutidas, irritando la faringe con sensación de ardor, carraspera, tos e, incluso, la aparición de disfonía.

Los alérgenos que comúnmente causan rinitis alérgica son:

  • Ácaros: se tratas de arácnidos microscópicos que habitan sobre todo en las alfombras, las almohadas, las frazadas, los juguetes de peluche y en todo lugar donde se acumule polvo.
  • Pelaje de animales domésticos
  • Pólenes: de gramíneas, árboles y malezas.
  • Hongos: especialmente los presentes en las manchas de humedad de las habitaciones del hogar.
  • Productos químicos volátiles: como lavandina, jabón en polvo, nafta, perfumes y otros.

causantes de alergias

Asma alérgica

El asma es una enfermedad crónica que puede manifestarse con crisis asmática, pero habitualmente presenta los mismos síntomas que la rinitis y la conjuntivitis alérgicas, y es causada por los mismos alérgenos.

Urticaria y angioedema

La urticaria consiste en la aparición de ronchas edematosas con un halo rosado, que suelen picar y, a veces, arder.

Las urticarias se clasifican en:

  • Agudas: el cuadro dura menos de 6 semanas.
  • Crónicas: pueden prolongarse más de 6 semanas.
  • Físicas: se manifiestan por la acción de diversos factores tales como el calor, el frío, presión sobre la piel, exposición al sol o el dermografismo.

Aunque no es muy frecuente, también pueden inflamarse la lengua y la glotis, con la consiguiente dificultad para respirar, en cuyo caso el paciente requiere atención urgente.

Algunos medicamentos y ciertos alimentos constituyen factores desencadenantes de urticaria y angioedema.

Eccema

El eccema es una inflamación cutánea que, en su etapa inicial, consiste en el enrojecimiento y la hinchazón de la piel, acompañada de intensa picazón. A continuación, aparecen lesiones vesiculares con contenido líquido; estas vesículas pueden romperse y dejar fluir su contenido, que forma costras al secarse. El rascado da lugar al engrosamiento de la piel, sobre todo en la zona de flexión de los codos y las rodillas.

El eccema se manifiesta de dos formas: la dermatitis de contacto y la dermatitis atópica.

Dermatitis de contacto

Se trata de una erupción o irritación de la piel, causada por el contacto con una sustancia exterior. Normalmente, se circunscribe el área de la piel en la que se produjo el contacto con la sustancia desencadenante. La dermatitis de contacto se manifiesta con erupción roja, ampollas o ronchas, y picazón.

Las causas más frecuentes de este tipo de afección son: el uso de cosméticos, la tintura de cabello, los desodorantes, el esmalte para uñas, la cinta adhesiva, los botones de níquel, la lana, la fibra sintética de las prendas de ropa y las sustancias con las que se las tiñe.

Dermatitis atópica

En este caso, la sustancia que desencadena el proceso es poco relevante. Ocurre en personas que padecen de atopía, es decir, una predisposición a sustancias inocuas para la población en general.

Un síntoma obligado de este tipo de afección consiste en una picazón constante que dificulta el sueño, y que provoca una incontenible necesidad de rascarse. La compulsión al rascado resulta en lastimaduras con riesgo de infección.

Alergia alimentaria

Los síntomas más frecuentes de este tipo de alergia son picazón e hinchazón de los labios y la boca. En ocasiones pueden aparecer manifestaciones digestivas (náuseas, vómitos, dolor abdominal) o cutáneas (dermatitis atópicas o urticarias). También pueden registrarse dificultades vinculadas a la respiración, como rinitis o broncoespasmo. En los casos más extremos, podría desencadenarse una anafilaxia.

frutas secas

En cuanto a los alimentos comúnmente implicados, en el caso de los niños son la leche de vaca y el huevo, mientras que en los adultos son los frutos secos, algunas frutas frescas, los pescados y mariscos.

¿Qué no debemos hacer para evitar reacciones alérgicas?

  • No debemos conservar objetos que retengan polvo, al menos en el ambiente del dormitorio.
  • No convivir con animales domésticos, especialmente gatos o perros de pelo largo. Si no es posible, debemos prohibirles la entrada a la sala de estar o dormitorio.
  • No frecuentar parques y jardines en época de polinización.
  • No realizar actividades al aire libre entre las 5 y las 10 de la mañana, ya que durante ese período aumenta la concentración de polen en la atmósfera.
  • No andar en moto, pues si el aire contiene polen golpeará con mayor fuerza en la cara, desencadenando los síntomas.
  • No exponerse a sustancias irritantes como humo, sprays, polvo o insecticidas.
  • No utilizar prendas de ropa de lana o de material sintético.

¿Qué sí debemos hacer para evitar reacciones alérgicas?

  • Mantener ventilados los dormitorios.
  • Aspirar semanalmente los colchones, debajo de las camas, alfombras y sofás.
  • Recubrir los colchones con materiales sintéticos no porosos.
  • Limpiar el filtro del aire acondicionado cada 6 meses.
  • Utilizar un trapo húmedo para eliminar el polvo de la casa.
  • Revisar y limpiar el moho que suele aparecer en los cuartos de baño o detrás de muebles.
  • Disponer de jabón neutro para bañarse.
  • Utilizar guantes adecuados cuando se manejan sustancias irritantes.
  • Cepillar el pelo de los animales domésticos con frecuencia.
  • Mantener las ventanillas cerradas durante viajes en auto.

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